El Gobierno sacrifica inversiones en I+D para atajar el abultado déficit
Escrito por: admin en Artículos, tags: deficit, desempleo, i+d+i, inflacion, infraestructurasCura de caballo. El Gobierno ha dejado para otros tiempos el inicio de la transición a un nuevo modelo económico. El gasto en I+D, concretado en el presupuesto del ministerio que dirige Cristina Garmendia, y las inversiones en infraestructuras, la joya de José Blanco, se han sacrificado con tal de atajar un déficit público que se vislumbra como el mayor problema de la economía española en el futuro.
Elena Salgado, ministra de Economía y vicepresidenta, presentó ayer unos presupuestos austeros, los más austeros de la democracia, según ella. Unos presupuestos en los que el Gobierno ha renunciado explícitamente a practicar una política anticíclica para reactivar la economía. La razón está en el fuerte aumento del déficit a causa del desplome de la recaudación, unos 45.000 millones de euros menos, y el aumento del pago de las percepciones por desempleo en 11.300 millones.
Los presupuestos de ayer obtuvieron el rechazo absoluto de los grupos políticos en el Congreso; no obstante, el Gobierno dejó margen en materia fiscal para poder conseguir los siete votos que le faltan para su aprobación.
Las previsiones del Ejecutivo apuntan a que la economía seguirá decreciendo, aunque con menor intensidad (-0,3%). La inflación sólo crecerá el 0,1% de media y los salarios (en términos de costes laborales) registrarán un crecimiento nulo. El desempleo seguirá aumentando, exactamente en 303.500 personas, elevando el número medio de parados hasta los 4,4 millones, lo que equivale al 18,9% de la población activa, más del doble de la media europea. La inversión seguirá cayendo en tasas del 4,6%, siendo más intensa en construcción (-7,5%). El consumo de las familias se deshinchará, aunque con menor intensidad, y apenas será compensado con un leve crecimiento de las administraciones públicas.
En este contexto, el Gobierno ha presentado un presupuesto muy condicionado por el fuerte aumento del déficit público y la obligación de reducirlo al 3% para cumplir el plan de estabilidad de la UE en el año 2012. El déficit acabará en el 9,5% del PIB en el 2009 y en el 8,1% en el 2010. Esto significa que en los dos últimos ejercicios el Estado va a gastar 200.000 millones más de lo que tiene previsto recaudar. Un desequilibrio financiero que elevará la deuda al 62,5% del PIB, cerca de 640.000 millones de euros (en dos años prácticamente se ha duplicado). El consuelo, según la vicepresidenta, es que los países europeos aún deben más (77,7% de su PIB).
El pago de intereses de la deuda alcanzará los 23.267 millones (un 33% más que en el 2009), por lo que ya representa el 6,6% del conjunto de gasto de las administraciones públicas. Se trata de la partida presupuestaria que más crece, junto al pago de las percepciones por desempleo, que aumentan en cerca de 59% hasta representar 30.612 millones. El resto de partidas disminuye, incluidas las inversiones en infraestructuras, innovación, cultura y defensa. El único, y relativo, respiro es que el sector financiero no necesitará nuevas ayudas.
Todo ello explica que el Gobierno haya decidido incrementar “moderadamente” los impuestos a las clases medias, como al final ha reconocido la vicepresidenta, para recaudar 11.000 millones más. De acuerdo con los presupuestos, el conjunto de administraciones públicas (Estado, administraciones territoriales, Seguridad Social, empresas públicas y organismos autónomos) se van a gastar el próximo año 386.360 millones de euros, con un leve crecimiento del 0,5%. Entre las partidas de gasto, destaca la caída del 10% en las inversiones reales. También llama la atención que en medio de la peor crisis económica en 60 años los gastos de personal crezcan un 2,3%, pese a que el aumento de salarios para los empleados públicos se limita al 0,3% a lo que hay que añadir una cifra similar al fondo de pensiones. Los gastos corrientes se congelan, pero no disminuyen y las transferencias aumentan un 7,5% debido al efecto de la nueva financiación autonómica.
El presupuesto de ingresos consolidados, que asciende a 274.424 millones, implica una disminución del 9% respecto a lo que se recaudó en el 2009. La diferencia entre ingresos y gastos es el déficit previsto.
De estos presupuestos la Administración central representa en torno a la mitad. Tiene previsto un gasto de 185.249 millones, que supone un descenso del 3,9% sobre la previsión de liquidación del presupuesto del 2009. Los ingresos se elevan a 121.000 millones, con un aumento sobre la previsión de liquidación del 21% (descontadas transferencias a administraciones territoriales). La concreción de todas esas cifras dependerá, finalmente, del debate en el Congreso.
Fuente: La Vanguardia
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